Eco-Viajes

Woody Allen presenta nueva película: "Magia a la luz de la Luna". Regresa a su adorada Francia y se inspira en los óleos impresionistas. Os planteamos un ejercicio visual: comparar los fotogramas con los cuadros de la colección "Impresionistas americanos", que se exponen en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el próximo mes de febrero. ¿Os animáis? ¿Sabríais diferenciarlos?

En Magia a la luz de la Luna encontramos lugares comunes –como las luminosas  localizaciones en Francia- y temas recurrentes del cine de Woody Allen. La lucha entre la razón y la espiritualidad, los trucos y la magia del destino; todo ello está presente en su última película. Para llegar aquí hemos recorrido un camino de "miguitas allenianas" con guías esotéricos, médiums y timos que comenzó en 1990 con Alice (homenaje a Giuletta de los espíritus, de Federico Fellini) y continuó con el mundo circense de Sombras y niebla, los magos de medio pelo de La maldición del escorpión de jade y Scoop, para finalizar, hasta ese momento, con la vidente de Conocerás al hombre de tus sueños.


Allen regresa por tercera vez a Francia. Si en Todos dicen I love you era un americano fascinado por París –con una baguette bajo el brazo mientras cruzaba el Sena por el Pont Neuf-, y en Midnight in Paris paseaba su cámara por la ciudad de la luz dando mágicos saltos temporales, en Magia a la luz de la Luna, gracias a la fotografía de Darius Khondji, recorre los espléndidos paisajes de la Riviera francesa apoyándose en la paleta de colores y en la libre pincelada de los pintores impresionistas. Casualmente, en la actualidad, y hasta febrero, encontramos una magnífica oportunidad de comparar esos fotogramas "al aire libre" con los óleos que se muestran en el Museo Thyssen-Bornemisza a través de su exposición Impresionismo americano.


    
 

Arriba: fotograma de Magia a la luz de la Luna. Abajo: En el huerto y Tres hermanas (E.C. Tarbell)


Observar los cuadros de la exposición del Thyssen supone un interesante ejercicio visual, ya que la corriente denominada Impresionismo americano se caracterizó por su devoción continuista por los paisajes franceses. Deducir si estamos viendo un parque en París o en Chicago a veces sólo puede confirmarse leyendo los títulos. Y, por otra parte,  diferenciar los fotogramas de la película, de los óleos, también puede ser un reto para los más curiosos. Algunos de los artistas norteamericanos más conocidos de este heterogéneo grupo, cuya obra se expone en Madrid estos días son: Mary Cassatt, Theodore Robinson, Whistler, Singer Sargent, Twatchman, Tarbell y Hassam.


 
Izquierda: fotograma de Magia a la luz de la Luna, en el que aparecen sus dos protagonistas: Colin Firth y Emma Stone. Derecha: Dennis Miller Bunker pintando en Calcot (Singer Sargent), en el Thyssen
 

Izquierda, fotograma de Magia a la luz de la Luna.  Derecha: El quimono (W.M. Chase)


Magia a la luz de la Luna es, desde luego, una obra de gran belleza plástica; su director fotográfico recrea la década de los años veinte del siglo pasado en la Costa Azul: el aire despreocupado de los aristócratas, la moda y las mansiones. Para ello la cámara se ha movido en localizaciones francesas como: Antibes, Mouans-Sartoux, Juan-les-Pins, Var y Niza, ciudad que nos ofrece su Observatorio y el Hôtel Negresco -en el que se ambienta un cabaret berlinés en el que actúa nada menos que la gran diva Ute Lemper-.
 


  Izquierda: fotograma de Magia a la luz de la Luna. Derecha: Eleanor (F.W. Benson)


  Izquierda: fotograma de Magia a la luz de la Luna. Derecha: Verano (Mary Cassatt)
  

Izquierda: fotograma de Magia a la luz de la Luna. Derecha: Otoño (Mary Cassatt)