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FIO 2014, vuelve la Feria Internacional de Turismo Ornitológico en Monfragüe

eco-viajes | 12 de febrero de 2014

Salto del Corzo
Salto del Corzo

Del 28 de febrero al 2 de marzo el Parque Nacional de Monfragüe vuelve a convertirse en punto de encuentro del turismo ornitológico mundial, vuelve la Feria Internacional de Turismo Ornitológico – Extremadura Birdwatching Fair.

Entorno privilegiado para la observación, refugio de aves y especies tan emblemáticas como el águila imperial y declarado Reserva Mundial de la Biosfera, el Parque Nacional de Monfragüe se convierte, un año más, en punto de encuentro para profesionales y viajeros del turismo de naturaleza con la celebración de la Feria Internacional de Turismo Ornitológico – Extremadura Birdwatching Fair (FIO), entre el 28 de febrero y el 2 de marzo.

La IX edición de FIO, organizada por el Gobierno de Extremadura, albergará encuentros profesionales, jornadas técnicas, talleres, conferencias con ponentes nacionales e internacionales. Pero también se han organizado actividades para el público en general: rutas guiadas por el campo, avistamiento de aves desde observatorios y actividades y sesiones para niños. Entre los atractivos de la feria destaca también su Concurso Fotográfico sobre las Aves de España, considerado uno de los más prestigiosos del panorama nacional debido a la cantidad y calidad de imágenes en competición, sin olvidar la dotación de los premios, que asciende a 5.000 euros.





La Feria Internacional de Turismo Ornitológico confirma, un año más, el potencial de Extremadura como escenario privilegiado para el desarrollo de todo tipo de actividades vinculadas al birdwatching y coloca a Extremadura en el mapa europeo del turismo de naturaleza. En tierras extremeñas es posible avistar el 35% de las especies de aves europeas protegidas. La combinación de laderas con densa vegetación, roquedos y zonas abiertas facilita a las aves lugares de refugio y nidificación, así como abundante alimento. Los alcornocales y encinares acogen a la colonia de buitre negro más numerosa y densa del mundo, mientras que el águila imperial ibérica, especie catalogada en peligro de extinción, cuenta con parejas reproductoras. Además, es fácil observar especies como la cigüeña negra, el buitre leonado, el alimoche, el águila real, el halcón peregrino, el búho real y la chova pelirroja, entre otras muchas. En los embalses, especialmente en invierno, es fácil ver cormoranes, garzas reales, ánades reales y gaviotas reidoras, mientras que el monte sirve de refugio a una gran población de ciervos y jabalíes, que pueden verse a plena luz del día.

Pero ésta no es la única cita en el calendario para disfrutar de un turismo de naturaleza en Extremadura, FIO se suma a otras iniciativas como el Festival de las Aves Ciudad de Cáceres que se celebra en primavera, el Festival de las Grullas (invierno) y el Club de Producto Birding in Extremadura, del que forman parte más de 70 socios, entre ellos, guías especializados, alojamientos, centros de interpretación y entidades públicas.


Monfragüe, Parque Nacional. Alimentado por el manso cauce embalsado de los ríos Tajo y Tiétar, el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres) ocupa una superficie de casi 18.000 hectáreas de bosque mediterráneo, a medio camino entre Trujillo, Navalmoral de la Mata y Plasencia. Fue el primer Parque Natural extremeño y el último Parque Nacional español: Monfragüe. Parecería, así enunciado, el dulce sueño de cualquier ecologista convencido. Por ejemplo, uno de aquellos jóvenes entusiastas que a mediados de los setenta del pasado siglo, comandados por Suso Garzón, revolvieron Roma con Santiago para evitar la construcción de una planta de celulosa en Navalmoral de la Mata que hubiera esquilmado la Sierra de las Corchuelas y sus alrededores, buena parte de las 18.000 hectáreas que desde el año 1979 ocuparía el espacio protegido de Monfragüe. Veintiocho años después, el 20 de mayo de 2007, el Consejo de Ministros aprobó la declaración que convertía a Monfragüe en Parque Nacional y a las 116.000 hectáreas que lo rodean en su zona periférica de protección: la carretera EX–208 atraviesa el extremo más occidental del parque y se convierte en la ruta a seguir, bien desde Trujillo o desde Navalmoral de la Mata, puertas de entrada a Monfragüe.

Hasta Villarreal de San Carlos llegan cada año miles de personas decididas a degustar un suculento banquete natural que ya resulta difícil servirse en otras partes de España. Demasiados, tal vez, para recorrer la única calle de esta aldea mandada construir en 1784 por Carlos III como puesto de acuartelamiento para las milicias que debían vigilar la ruta entre el Puente del Cardenal y el Puerto de la Serrana, allá por donde el Tiétar corría a encontrarse con el Tajo. Un territorio salvaje, de abruptas hoces y escarpadas serranías que atravesaba la Cañada Real Trujillana, paso obligado para viajeros y rebaños y, por ello y por lo intrincado de su orografía, lugar elegido por bandoleros y forajidos para cometer sus fechorías. Casas de pizarra y una única altura, viviendas alineadas en el silencio del inmenso vacío rural extremeño, en las que luego habitaron míseros jornaleros, barqueros y pescadores de agua dulce, reconvertidas por el auge del turismo de naturaleza.

Villarreal, con sus chozos de pizarra y techumbre de escobas y jaras, antaño refugio de pastores trashumantes, representa ahora el gobierno efectivo del gran Monsfragorum de los romanos frente a erizados peñascos, largas alfombras adehesadas y, sobre todo, frente a la quietud de estaño fundido de las aguas embalsadas a principios de la década de los sesenta. En Villarreal hay abierta una oficina de información y un par de centros de Interpretación, uno del Parque y otro del Agua. Y desde aquí parten los tres itinerarios habilitados para los visitantes del Parque Nacional, los de La Tajadilla, el Cerro Gimio y la Umbría del Castillo.

Este último itinerario, el de mayor longitud, es el que discurre al encuentro del Tajo por el Puente del Cardenal, el espectacular paraje que ya admirara don Miguel de Unamuno en 1909. En tiempos de sequía asoma a la vista el viejo paso mandado construir a mediados del siglo XV por Juan de Carvajal, obispo de Plasencia, para facilitar la comunicación entre las históricas villas de Trujillo y Plasencia. En su entorno trabajaron hasta no hace muchos años las barcazas que trasvasaban las mulas, carros y pasajeros, y los rebaños trashumantes, que ansiaban transitar entre ambas orillas. Cerca quedan la Fuente del Francés, construida en 1979 como homenaje al naturalista Alain Jonson, ahogado en el río al querer rescatar un polluelo de halcón caído al agua, y la fascinación por el farallón cuarcítico de Peña Falcón, conocido popularmente por el nombre del Salto del Gitano.


Turismo Activo. Tres son las empresas de turismo activo que trabajan en el Parque Nacional. El Centro de Turismo de Naturaleza “Monfragüe Vivo” (Tel. 927 45 94 75) cuenta con una dehesa privada de 600 hectáreas en explotación, con recorridos señalizados, circuitos multiaventura y un museo etnográfico. Otras dos realizan, desde Malpartida, rutas ornitológicas, descensos en piragua y kayak o recorridos a caballo y en 4x4 por el parque y su área de influencia son En-Ruta (Tel. 927 40 41 13) y Monfragüe Natural (Tel. 638 52 08 91).

Lejos de la herida abierta por esa enorme equivocación que consiste en devorarlo todo, frente al descomunal peñasco donde anidan buitres y cigüeñas negras, al borde de la carretera que se ciñe al cobijo de la Peña Falcón, cobra pleno sentido la declaración que en 2007 aprobó el Consejo de Ministros y que, tras el trámite de su votación por las Cortes, convertiría a Monfragüe en Parque Nacional y a las 116.000 hectáreas que lo rodean en su zona periférica de protección, asegurando la supervivencia de las especies animales que habitan entre sus peñas y espesuras. Cuenta la leyenda que en las risqueras del Salto del Gitano naufragó la princesa mora Zaida, enamorada de Alfonso VI, en las mismas agujas de piedra que hubo de salvar el capitán Boyton, en enero de 1878, para poder concluir con éxito la travesía fluvial entre Toledo y Lisboa dejándose arrastrar por la corriente embutido en un traje de caucho inflable.

No obstante, el mejor mirador del Parque es su castillo, construido en el siglo VIII por los árabes en la crestería de la sierra. A su lado se alza la ermita de la Virgen de Monfragüe. Desde la maltrecha torre del homenaje, a un lado de la desdentada ruina, se tienden el bosque profundo, los encinares adehesados, el plácido Tajo embalsado y los horizontes de media Extremadura, con Trujillo a la cabeza. El acceso en vehículo particular hasta el castillo está prohibido: funciona un servicio de microbuses gratuito que une Villarreal de San Carlos con la fortaleza de viernes a domingo.(con salidas del Villarreal a las 10, 12, 15 y 17 h y regreso a las medias).


DIRECCIONES DE INTERÉS

En Villarreal de San Carlos: Centro de Recepción e Información del Parque Nacional Tel. 927 19 91 34.

En Trujillo: Oficina de Turismo Tel. 927 32 26 77.

Más información: Feria Internacional de Turismo Ornitológico.

 


 

DORMIR

Palacio Viejo de Las Corchuelas (Tel. 608 82 19 61), a medio camino entre el Salto del Gitano y Torrejón el Rubio, al mismo pie de la Sierra de Las Corchuelas, encontrarás esta finca de 360 hectáreas con una rehabilitada casona del siglo XIX. Paredes de arena y mortero, gruesos muros, suelos de pizarra, cubiertas de roble machihembrado y mucho espacio son los grandes activos de esta casa rural. Dan cenas por encargo. Ideal si andas buscando un rincón en el que perderte de todo ruido. Desde 98 €.

 

 

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