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6 destinos para disfrutar el otoño en España

Eco-Viajes | 27 de Septiembre de 2016

Laguna Negra, Soria
Laguna Negra, Soria

De la Ribeira Sacra ourensana a la Alpujarra granadina, pasando por los grandes santuarios boscosos de Cantabria, Castilla y León y Extremadura. Llega el tiempo de la lumbre y las castañas.

Los días se acortan y el otoño comienza a extender su manto multicolor por el interior peninsular, desde las montañas cantábricas a las sierras andaluzas. Es el momento en que los cauces fluviales tornan al amarillo, el bosque mediterráneo ofrenda el fruto del madroño y en las alturas montañosas comienza la fiesta de robles y hayas. Teñimos nuestra mirada de matices y respiramos el aire fresco del otoño.

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1. Ribeira Sacra (Ourense y Lugo)

Llega la vendimia a los escarpados cañones de la Ribeira Sacra gallega y sus terrazas y viñedos adquieren un predominante color rojo que anticipa el final del ciclo anual. Puedes empezar en territorio lucense por Monforte de Lemos, la segunda ciudad más grande de toda la provincia después de la capital. Urbe de tradición ferroviaria y nudo de caminos, conserva un recoleto y empinado casco antiguo que se aprieta a orillas del río Cabe y se empina desde la plaza de España, por la vieja aljama medieval, hacia el rehabilitado palacio condal, la residencia señorial de los Lemos convertida en Parador, junto a la que se alza la robusta Torre del Homenaje, reconstruida tras las guerras irmandiñas en el cerro de San Vicente.

Visita el Centro del Vino de la Ribeira Sacra (Tel. 982 10 53 03), un espacio creado para homenajear una cultura introducida en las riberas del Sil por los romanos y que creció al abrigo de las comunidades monacales creadas a partir del siglo VI por San Martín Dumiense y San Fructuoso en la Rivoyra Sacrata.

El monasterio de Santa María, en Ferreira de Pantón, la iglesia de San Miguel, románica, del siglo XII, en Eiré, el espectacular emplazamiento de San Vicente de Pombeiro, fundado a mediados del siglo X, y en Doade la ermita de San Mauro o el mirador de Pena do Castelo, con panorámicas espectaculares sobre el cañón del Sil son destino obligado. Como lo son, ya en la vertiente orensana, el entorno del parador de Santo Estevo, los miradores de As Escadas, Vilouxe y As Cabezoás y, a las afueras de Parada do Sil, el antiguo cenobio de Santa Cristina, situado en mitad de un silencioso bosque de castaños.

2. Saja-Besaya (Cantabria)

El otoño es una de las mejores épocas del año para adentrarse en el Parque Natural Saja-Besaya: es el más extenso de Cantabria, con casi 25.000 hectáreas, de hayedos, acebedas, robledales y castaños. El Centro de Interpretación está situado a un par de kilómetros de Saja (en el punto kilométrico 13 de la CA-280). Los fines de semana abre de 10 a 18 h (1 €). Rutas e info: www.redcantabrarural.com

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3. El alto Ebro (Burgos)

El norte de la provincia de Burgos tiene un protagonista indiscutible: el Ebro. Nacido en tierras de la vecina Cantabria, el río viene retorciéndose como un lazo verde hasta toparse con la imaginación caliza del tajo, frente a Orbaneja del Castillo. El pueblo, asentado en un risco, se deshace cañón abajo por una cascada que brota debajo mismo del caserío y cae a una poza transparente que compite en prestigio con el Pozo Azul de Covanera, un poco más al sur, por donde comenzaremos nuestro itinerario. Estamos en la carretera N-623 que, por el puerto del Escudo, une Burgos y Santander.

En Valdelateja el Rudrón desemboca en el Ebro y se anuncia ya definitivamente ese paraíso para las rapaces y la sabina negra que se abismará unos kilómetros más allá, camino de Pesquera de Ebro. Lo puedes comprobar subiendo hasta la ermita prerrománica de Santa Elena y Centola. Antes de llegar a Pesquera, al otro lado del cañón, se divisa el caserío de Cortiguera, el pueblo donde vivió el señor Cayo, personaje real al que Delibes transmutó en literatura. Cortiguera no sale en los mapas de carreteras, como tampoco lo hacen otros muchos pueblos –abandonados o no- de estos valles perdidos que representan la esencia de la Castilla cantábrica, de valles profundos y bosques intrincados, como los hayedos del Jereá y Carrales, el Monte Hijedo –con su reserva de tejos centenarios-, o los montes de la Engaña.

Luego puedes adentrarte en el Valle de Zamanzas por el puente medieval de Villanueva-Rampalay, junto a donde se viviera el sueño del petróleo español en los años sesenta del siglo pasado. Tubilleja, Gallejones, Báscones y Ailanes han visto cubrirse sus horizontes en los últimos años de molinos eólicos, pero conservan todo su aliento de mundo casi aislado, de paisaje sin hollar que durante el otoño viste sus mejores galas.

Más al norte el pantano de Arija o embalse del Ebro, limita la Rasa de Campoo con las Merindades burgalesas. Aquí el paisaje se vuelve norteño sin excusas: casas montañesas de gruesos muros y solanas de colores vivos. En Arija hay un club náutico que funciona durante la temporada estival: en otoño lo suyo es internarse a pie por el monte Hijedo y disfrutar del paisaje si la niebla no lo impide. Luego, por la BU-563 se avanza hacia la Merindad de Sotoscueva donde se encuentra uno de los complejos kársticos más grandes del mundo, la cueva de Ojo Guareña, junto al lugar donde se reunía el viejo concejo. Allí, empotrada en la roca, la ermita de San Bernabé y San Tirso muestra en su techo rupestre unas pinturas murales de fines del XVII que ilustran el martirio de San Bernabé. Te darán información en la Casa del Parque del Espacio Natural (Tel. 947 13 87 55).

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4. Laguna Negra (Soria)

El espacio natural protegido de la Laguna Negra y circos glaciares de Urbión es uno de los destinos ineludibles del otoño castellano-leonés. Vinuesa, a 43 km de Soria, es el punto de partida de una excursión en coche que tiene su primera parada en Museo del Bosque -instalación situada a un par de kilómetros de la capital de la Tierra de Pinares y que también acoge la Casa del Parque (tel. 975 37 74 90)-. El museo cuenta entre sus instalaciones con una serrería y una reproducción de una típica cocina pinariega, y se muestra el ayer, el hoy y el mañana de los dos principales recursos económicos de la Tierra de Pinares, la madera y la ganadería.

Son 19 los kilómetros que separan Vinuesa de la Laguna Negra. La carretera forestal por la que se sube hasta el circo glaciar fue desdoblada no hace muchos años, lo que facilita el acceso hasta el aparcamiento habilitado a los pies del circo glaciar. El entorno de la pradera y la laguna está ordenado y protegido con una pasarela de madera que conduce a los distintos miradores: desde el mismo aparcamiento es posible disfrutar del esplendor otoñal entre hayas, pinos y robles. Encontrarás paneles explicativos sobre el paraje y sus riquezas naturales, en especial la vegetación que crece en los altos farallones de roca que rodean a la laguna donde la leyenda machadiana situó el oscuro episodio de Alvargonzález y que durante el otoño adquieren tonalidades rojizas y amarillas convirtiendo la superficie del agua en un lienzo. Bordeando la laguna discurre el sendero asciende a la parte superior del circo y comunica con las Fuentes del Duero y Castroviejo, una senda destinada a los más montañeros.

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5. La Vera (Cáceres)

La comarca de La Vera está situada en la vertiente meridional del macizo de Gredos, entre el pie de la sierra y el cauce del Tiétar. Un microclima privilegiado, con un invierno suave, una naturaleza desbordante y un patrimonio rural único la han convertido en uno de los principales reclamos turísticos extremeños. Para recorrerla tomaremos como eje la EX–203 siguiendo un itinerario que comienza en las inmediaciones de Madrigal de la Vera, justo en el límite provincial entre las provincias de Ávila y Cáceres. Toma el desvío del camping de Madrigal y acércate, siguiendo la orilla izquierda de la garganta, hasta el altivo puente de Alarcos con su estampa medieva y el arco central a 16 m sobre el agua.

Villanueva de la Vera es el primer conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural de la ruta. En febrero, durante el Carnaval, se celebra aquí la fiesta del Pero-Palo, de Interés Turístico Nacional. Aparca al final del pueblo, junto a la ermita de de San Antón, y adéntrate en el casco antiguo por la calle Barrio Poniente, que desemboca en la plaza Aniceto Marinas, junto al ayuntamiento. Muchas casas, con medianerías de adobe, piedra y madera, conservan los dinteles originales del siglo XVIII. Entre las rutas a pie del municipio está la que lleva a la espectacular cascada del Diablo, en la garganta de Gualtaminos. Valverde de la Vera, a sólo 3 km, destaca por la imponente ruina de su castillo, del siglo XV. Está pegado a la iglesia parroquial, construida en la misma época. Pasea hasta la plaza de la Picota, con un rollo gótico, y continúa hasta la Plaza de España, porticada. Visita el Museo del Empalao (Mirlos, 23. Tel. 927 56 66 17).

Talaveruela, en un desvío del actual trazado de la EX203, conserva una recoleta plaza. Y antes de llegar a Losar cruzarás la garganta de Cuartos. Se conserva un precioso puente de cantería, del siglo XVIII, junto a un área recreativa. Jarandilla es conocida por la fiesta de Los Escobazos, que se celebra en diciembre, una mezcla de ritos paganos y religiosos ancestrales. Admira su iglesia de la Torre, de origen templario. Y su castillo de los Condes de Oropesa, convertido en Parador de Turismo. Aquí nace la carretera que asciende hasta Guijo de Santa Bárbara. Cuenta la tradición que allí nació Viriato. No hay que dejar de visitar, en Cuacos, el monasterio de San Jerónimo de Yuste, donde se recluyó el emperador Carlos V hasta su muerte. Ni el pintoresco cementerio alemán. Ambos se encuentran en un entorno boscoso que maravilla con el otoño. Y acabar en Garganta la Olla, declarada también conjunto histórico-artístico, rodeada de un espectacular bosque de robles y frutales.

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6. La Alpujarra (Granada)

Agárrate que vienen curvas. Las mil y una que te esperan si te internas en el reino de las mermeladas y el chocolate que se tiende al sur de Sierra Nevada. La excursión más clásica por la Alpujarra granadina comienza en el desvío que, desde la A-44, conduce por Tablate hasta Lanjarón y Órgiva. Desde esta última localidad la guía a seguir viene marcada por la A-4132 y tiene como etapas algunos nombres que se cuentan entre la nómina de las localidades más pintorescas de Andalucía: Pampaneira, Bubión, Capileira (en el valle de Poqueira) y Trévelez. Artesanía de la lana, senderos por las estribaciones occidentales del Parque Nacional de Sierra Nevada, recoletos cascos enjabelgados y un microclima que favorece una vegetación exuberante y el cambio de traje otoñal. Información sobre senderos en Pampaneira, en el Centro de Interpretación de la Naturaleza del Parque de Sierra Nevada (Tel. 958 76 31 27).

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