Valverde de los Arroyos y Umbralejo: en la sierra norte de Guadalajara

La Sierra Norte de Guadalajara, que se funde con la zona más recóndita y escabrosa de la llamada sierra pobre de Madrid y con las estribaciones de la de Ayllón, al este de la provincia de Segovia, es un territorio lleno de secretos y de sorpresas. Eco-Viajes.com viajó a esas montañas en busca de dos pueblos próximos y que parecen el haz y el envés de la situación que hoy viven nuestros municipios rurales: Umbralejo, un pueblo deshabitado, y Valverde de los Arroyos, punto de destino de no pocos amantes de los escenarios naturales apenas conocidos y a los que desde una ciudad como Madrid se puede acceder en poco más de una hora.

Iglesia de Valverde de los Arroyos
Iglesia de Valverde de los Arroyos

VALVERDE Y SU "CHORRERA"

Yendo desde Madrid, es preciso tomar la A-2 hasta Guadalajara. Allí, enfilamos la carretera regional CM 101 hasta Humanes de Mohernando y, pasado Humanes, la 1004 hasta Tamajón. Este es el último pueblo antes de llegar a nuestro primer destino, Valverde de los Arroyos.

El pueblo cuenta con 90 habitantes y con una pedanía, Zarzuela de Galve, y está  cuidado de manera casi puntillosa. Sus edificios, típicos de la Arquitectura Negra (aunque con ciertas tonalidades doradas debido a la madera vista de vigas y cornisas), con los techos de pizarra y cuarcita, han recuperado la prestancia que quizá tuvieron hace un siglo y sus calles, adoquinadas, son especialmente atractivas para el paseo. El pueblo está rodeado de huertos, de pequeños campos con frutales y sobre él se proyecta la sombra del monte o pico del  Ocejón, de 2049 metros de altura, al que se puede subir, no sin esfuerzo, porque es uno de los atractivos especiales que Valverde ofrece al viajero amante de las caminatas y del montañismo.

En la Plaza, amplia, como un inmenso mirador al valle y al monte que vigila al pueblo, muestra un amplio espacio para juegos tradicionales, lo que aporta un mensaje de diversión y de infancia a un espacio que preside la iglesia parroquial de San Ildefonso, un edificio emblemático de la arquitectura de la comarca construido en el siglo XIX..

En la calle Escuelas, en una casa típica que parece mirar al pasado, se alberga el Museo Etnológico de Valverde de los Arroyos, en el que, además de darse a conocer su arquitectura, se rinde homenaje cultural a la actividad textil de la zona, a sus tejidos y artesanías.

Valverde cuenta también con una ermita construida en pizarra (la ermita de la Virgen de Gracia), data del siglo XIX gracias a la iniciativa de dos misioneros oriundos venidos de Filipinas y el paisaje que lo rodea  es de una belleza extraordinaria y tiene su máxima expresión en la Catarata de la Chorrera de Despeñalagua, que cae sobre escalones de piedra que descienden más de 120 metros con las aguas del deshielo del Ocejón y el Campachuelo.


UMBRALEJO, UN PUEBLO RECUPERADO

Umbralejo es, quizá el más conocido pueblo deshabitado de la provincia de Guadalajara. Se encuentra en la carretera que une Valverde con Cogolludo y forma parte del término municipal de La Huerce. Umbralejo es un modelo de municipio restaurado. En 1971 el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) expropió a sus habitantes sus edificios y terrenos para desarrollar en él, políticas de protección de la naturaleza y del medio rural. Desde 1984 forma parte, con el aragonés Bubal y el cacereño Granadilla (al que no hace mucho hemos dedicado un reportaje), del Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados, promovido por los ministerios de Agricultura, Educación y Fomento. Esa decisión ha permitido que el pueblo, al día de hoy, se encuentre reconstruido y tenga como utilidad principal su uso para alumnos de enseñanza primaría y secundaria en campamentos de verano que tienen mucho de taller de naturaleza.

Pasear por Umbralejo es advertir cómo la reconstrucción ha hecho posible la conservación de las casas levantadas a base de pizarra y barro, siguiendo el estilo de la arquitectura negra. El casco urbano posee cerca de 70 edificios entre casas, pajares y otras construcciones. Lo que antaño fueran hogares con vida cotidiana, con familias dedicadas al campo y a la recolección, son ahora alojamientos, aulas, comedores, talleres o almacenes de herramientas y materiales.

Avanzar por sus calles (Eco-Viajes.com lo hizo el pasado mes de septiembre)  es visitar el tiempo en que tuvo vida. Los muros de piedra, los corrales, la pequeña plaza, las ventanas que han sido adornadas con macetas en las zonas habitadas por los responsables de los campamentos se complementan con los frutales que pueblan sus calles: ciruelos, perales, manzanos convierten el pequeño casco urbano en una especie de huerto levantado entre la piedra y el adoquinado. Nos sentimos alejados del mundo, viviendo una experiencia imprescindible en una sociedad tan acelerada como la que se impone en el siglo de las nuevas tecnologías y del ciberespacio.

EL ENTORNO

El paisaje en que ambos pueblos se levantan está dominado por el monte bajo con zonas de frondosos pinares, propio del entorno que forma el parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Hay hayedos, rebollares, encinares y pinares de pino silvestre, así como formaciones de bosque de ribera junto a los pequeños ríos  Su territorio abarca casi sesenta mil hectáreas y en él se encuentran pueblos de similares características arquitectónicas a Valverde y Umbralejo como Majaelrayo, Cantalojas, Galve de Sorbe, Campillo de Ranas, Tortuero o Valdepeñas de la Sierra.

ALOJARSE Y COMER

En Umbralejo no es posible alojarse (salvo que se visite en tiempo de campamento y la generosidad de quienes por trabajar en su restauración viven allí lo hagan posible) ni tomar bocado. Para todo ello está Valverde de Los Arroyos. Allí podemos encontrar habitación a buen precio en Alojamientos Rurales El Cárabo, en la Casa Rural El Nido de Valverde o en las Casas Rurales (adosadas) Las Hondonadas. Habilitados todos ellos en viejos edificios de piedra, laja y pizarra del siglo XIX, y con todas las comodidades que hoy se pueden pedir,  el precio por persona y noche oscila entre 35 y los 70 euros.   

La carne de cabrito, de jabalí, de corzo o guisos tradicionales como el puchero, la verdura de la comarca o unas sencillas croquetas caseras, además de otros platos tradicionales así como magníficos postres típicos de la zona se ofrecen en restaurantes como el Mesón Despeñalagua (que cuenta con un "Plato de Oro"), el Mesón Los Cantos, en el que se sirven sabrosos platos caseros o en el propio Hotel Rural Valverde.

Para más información, puedes entrar en la web de la Diputación Provincial de Guadalajara titulada Pueblos de la arquitectura negra.