Eco-Viajes

Entre Chinchón y Colmenar de Oreja

La comarca de las Vegas, situada al sureste de Madrid, conserva un entorno rural en el que sobresalen dos de los foros porticados más pintorescos de la Comunidad: las plazas mayores de Colmenar de Oreja y Chinchón.

Plaza Mayor de Chinchón
Plaza Mayor de Chinchón
Chinchón: plaza y mesón. Tal vez por eso Orson Welles la eligió para rodar algunas de sus películas, pero la Plaza Mayor de Chinchón, irregular, de vieja madera y piedra impasible, parece más un escenario de cartón piedra que fuera a vencerse en cualquier momento que lo que realmente es: un sueño de la historia, babel de gentes anónimas y personajes ilustres. La plaza, que celebró su primera corrida de toros en 1502, adorna durante el verano sus soportales con un atavío taurino indiscutible. Un pueblo con iglesia sin torre y torre sin iglesia, se dice de Chinchón: y su plaza queda enmarcada entre el contorno robusto de la iglesia de la Asunción, que guarda un cuadro de Goya, y la torre del Reloj, que lo fuera de la de la Piedad. Los sábados por la mañana se monta en este coso de arena un mercadillo: es una buena excusa para venir hasta aquí y rebuscar entre las ristras de ajos finos –con un aroma y un color propios de Chinchón - y los puestos de ropa barata, y contemplarla en toda su amplitud, atravesada por los transeúntes y sin vehículos.
 
Anís y museo. Chinchón es también célebre por los aguardientes y anises. Hace unas décadas su desmochada fortaleza, el célebre castillo de los Condes de Chinchón, hoy de propiedad privada y sin posibilidad de visitarse, albergó una destilería. Pero la tradición en el pueblo arranca, al menos, de principios del siglo XVIII. En el Museo Etnológico (Morata, 5. Tel. 91 894 02 07), se puede conocer cómo era el proceso de transformación del alcohol y el grano de anís: alambiques, filtros y embotelladora, un maquinaria original de 1918 que se utilizó hasta hace bien poco. Hay también un filtro de cañas de finales del XIX. 
 
Colmenar de Oreja. Son cinco los kilómetros de Vía Verde, la del célebre “Rompecepas”, los que separan Chinchón de su vecina Colmenar de Oreja. Pero la primera ejerce como un auténtico agujero negro: absorbe fama y visitantes. Algo injusto, sin duda. La Plaza Mayor de Colmenar de Oreja es bien distinta a la de su afamada contrincante, pero no menos vistosa: porticada y rectangular, se cierra bajo la silueta imponente de la iglesia-fortaleza de Santa María y su altísima torre herreriana. La plaza fue construida entre 1676 y 1794 y se asienta sobre el arco de Zacatín: no olvides descender hasta los jardines del mismo nombre y disfrutar del túnel pétreo que la atraviesa bajo sus soportales y los abrevaderos. En esta plaza también se puede tapear y bien: son muy típicas las patatas chulas y el pisto vaquero.
 
Museo Ulpiano Checa. Colmenar está repleto de enormes casonas que esconden patios empedrados y antiguas bodegas. Aunque la gran joya desconocida de Colmenar de Oreja es el Museo Ulpiano Checa (c/ Mª Teresa Freire, 2. Tel. 91 808 90 02; 2 €). Nacido en el pueblo en el año 1860, coetáneo de Sorolla y Fortuny y glorificado en el alegre París de un siglo XX que daba sus primeros pasos, este centro acoge el legado familiar, y algunas cesiones privadas, de un pintor cuyas obras clásicas fueron la fuente de inspiración de los grandes estudios de por Hollywood para recrear los escenarios de producciones como Ben-Hur y Quo Vadis. 
 

Más información. Oficina de Turismo de Chinchón (Tel. 91 893 53 23) y Oficina de Turismo de Colmenar de Oreja (Tel. 91 808 93 32).


 

DORMIR

La casa del Tío Luis  (Arco, 3. Tel. 91 808 90 22), en Colmenar de Oreja, cuenta con 8 habitaciones dobles distribuidas por el interior de una rehabilitada casona agraria del siglo XVIII. Te sorprenderá descubrir que hay establecimientos de turismo rural, y del bueno, tan cerca de Madrid. Desde 70 €.


 

COMER

Café de la Iberia  (Plaza Mayor, 17. Tel. 91 894 09 98). Posiblemente uno de los establecimientos más conocidos de Chinchón, especializado en cocina castellana,. Es muy típico sentarse a sus mesas, situadas en los balcones de la típica plaza chinchoneta. Por unos 35 €.