Eco-Viajes

Terceira, la isla violeta de las Azores

La isla de Terceira forma parte del archipiélago portugués de las Azores y recibe su nombre porque fue la tercera en ser descubierta, aunque también es, curiosamente, la tercera más grande. Un destino alejado del turismo masificado donde practicar todo tipo de actividades de turismo activo. Recorremos la isla por su costa.

Los verdes campos de Terceira en la zona de Agualva
Los verdes campos de Terceira en la zona de Agualva

Terceira es conocida como la isla violeta, las hortensias tiñen su paisaje y compiten con el verde de sus campos, cuidadosamente parcelados, que convierten el horizonte en una interminable sucesión de pastos donde las vacas descansan apaciblemente. La gran fertilidad de su suelo hace que la mayor parte de sus 58.000 habitantes, vivan, todavía hoy, de la agricultura. Es el mayor productor del archipiélago de cereales, ganadería y recolección de algas.Império do Espírito Santo das Quatro Ribeiras

Pero Terceira es de otros muchos colores, del de su costa, el mar rompe con furia en sus muchos acantilados regalando al visitante todas las gamas posibles de azul. Y es multicolor en las fachadas de sus casas e iglesias, pero sobre todo en la increíble variedad de tonalidades con las que los habitantes pintan con mimo sus cincuenta  "Imperios do Espírito Santo". Pequeñas capillas, repartidas por todos los pueblos a lo largo y ancho de la isla y vistosamente decoradas. La mayoría datan del siglo XIX o principios del XX, probablemente como resultado de la llegada entonces de fondos de los emigrantes en Brasil y California.

DE ANGRA DO HEROÍSMO A PRAIA DA VITÓRIA

La capital, Angra do Heroísmo, donde se concentra la mayor parte de la oferta hotelera, es el punto de partida perfecto para el viajero que quiera recorrer cada rincón de la isla. La ruta por el este se puede hacer por la costa disfrutando de los miradores y acantilados y con incursiones hacia los puntos de interés que están en el interior.

El primer pueblo en el camino es Ribeirinha, de calles empinadas y casas con tradicionales balcones de hierro forjado, desde los puntos más altos se divisan los islotes conocidos como Ilhéus das Cabras, antes formaban uno sólo, pero la erupción volcánica de 1550 los dividió. También sirvieron de protección a dos submarinos durante la Segunda Guerra Mundial.

Después Porto Judeu, uno de los primeros asentamientos de la isla con un pequeño puerto pesquero, y Salga, cuya bahía ha pasado a la historia porque en 1851, sus valientes habitantes, consiguieron impedir la invasión de diez barcos de tropas españolas. Hoy es una zona popular entre los bañistas con una pequeña piscina de agua de mar, zonas para tomar el sol, bares y un camping.Vistas desde la Ponta do Mistério

São Sebastião es la siguiente parada imprescindible, su iglesia, la más antigua de la isla data de principios del siglo XVI aunque tuvo que ser reconstruida a finales del XVIII tras un incendio. Es un claro ejemplo de la arquitectura gótica del archipiélago con influencias manuelinas y barrocas. Los frescos de su interior, que no se descubrieron hasta 1935, son únicos en las Azores. Este pueblo cuenta con una de las capillas del Espíritu Santo más vistosas.

Desde São Sebastião se puede subir hacia el interior para disfrutar de las vistas desde los miradores de Penedinhos y de la Serra do Cume. También se puede bajar desde ahí hasta el faro de Ponta das Cavalas y desde ahí llegar, por una pequeña carretera con vistas inmejorables y pequeñas playas resguardadas por los acantilados hasta Porto Martins.

De ahí hasta Praia da Vitória, la segunda cuidad en importancia de Terceira y su capital hasta que en 1476 fue sustituida por Angra do Heroísmo. Tiene una de las pocas playas de arena de la isla -y la más grande-, un bonito puerto deportivo y una agradable zona de compras. El centro, tiene una zona peatonal y algunos edificios relevantes como la Igreja Matriz de Santa Cruz, el ayuntamiento  o la casa del poeta, periodista y profesor Vitorino Nemésio. A las afueras, se encuentra el Império da Caridade das Figueiras do Paím, posiblemente el más vistoso de la isla. Antes de continuar el viaje hacia el norte, merece la pena subir al mirador de Santa Rita, desde el que se disfruta de una panorámica privilegiada de la ciudad.

EL NORTE DE TERCEIRA, DE VILA NOVA A RAMINHO

La carretera de la costa desde Praia continua entre verdes paisajes, pasando por Lajes -en esta localidad está el aeropuerto de Terceira y la base de la OTAN controlada por Estados Unidos-, hasta llegar a Vila Nova. Pero primero, merece la pena desviarse y bajar a las pequeñas piscinas naturales de Ponta da Forcada. Después Agualva y antes de llegar al pequeño pueblo de Quatro Ribeiras, es obligado un alto en el camino para asomarse a la Ponta do Mistério, una de las zonas más atractivas de la isla, un extraordinario contraste entre el paisaje volcánico, casi lunar y el azul intenso del mar.

La siguiente parada es Biscoitos, la ciudad agrícola de mayor importancia de la zona norte y con gran tradición vitivinícola, en ella, se puede visitar un pequeño museo del vino. Además, cuenta con una de las zonas de recreo más importantes de la isla, piscinas naturales, plataformas para tomar el sol y escaleras para facilitar el acceso.Iglesia de Altares

Altares, el siguiente pueblo, es un buen lugar para reponer fuerzas, el restaurante Caneta es uno de los mejores de la isla. Su especialidad son las carnes a la brasa -ellos mismos crían a los terneros-, y la alcatra, carne de ternera guisada al horno de leña, exquisita y típica de Terceira.

Con el estómago lleno, continúa el viaje bordeando la isla hasta pasar el pueblo de Raminho y detenerse en el mirador, que ofrece unas vistas fantásticas de la costa noroeste. La siguiente parada está cerca, en el Miradouro da Farol de Serreta primero, desde donde se alcanza a ver la costa de la isla vecina, Graciosa, y en la Ponta do Queimado después. Un cabo que marca el extremo occidental de la isla. El faro se encuentra en lo alto de un acantilado al final de un camino que atraviesa un extraño paisaje volcánico, resultado de la erupción del Pico de Santa Barbara en 1761. Hay una bonita piscina natural y a ambos lados del cabo encontramos muchas calas pequeñas protegidas.

De camino hacia el sur, Doze Ribeiras, donde hay un pequeño museo etnográfico con un antiguo molino de viento. En este pueblo también hay una tranquila zona de baño; Santa Barbara con un fantástico merendero; y Cinco Ribeiras, donde hay otro museo etnográfico, la Casa Eco-Museu Dr. Marcelino Moules con recreaciones del ambiente rural y edificios anteriores al devastador terremoto de 1980. Además, en esta localidad, está la fábrica de quesos Queijo Vaquinha, que ofrece visitas guiadas por sus instalaciones.

DE NORTE A SUR POR EL OESTE

Angra do Heroísmo ya está cerca, tras pasar Cinco Ribeiras, la carretera principal se bifurca y, mientras la carretera interior atraviesa el pueblo de São Bartolemeu, la exterior sigue ruta hacia São Mateus da Calheta. São Mateus es un animado pueblo pesquero en el que sus habitantes siguen viviendo de la pesca y la ganadería. En él, se encuentra Beira Mar, el mejor restaurante de la isla.

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