Eco-Viajes

Algarve portugués, 16 paradas imprescindibles

El Algarve concentra en sus casi 5.000 km2 de superficie experiencias de lo más diversas. Elegir los must see de este rincón de Portugal no es fácil entre sus playas, paisajes verdes, pueblos con encanto, antiguas fortalezas o paseos en barco.

Sagres, Faro Cabo Sao Vicente - Foto de Helio Ramos
Sagres, Faro Cabo Sao Vicente - Foto de Helio Ramos

El Algarve tiene múltiples caras y mucho que ofrecer en cada una de ellas. Playas de arena dorada, clima agradable todo el año, exquisita gastronomía o encantadores pueblos blancos son una irresistible invitación de cara el verano. Pero, ¿y si te decimos que el sur de Portugal esconde mucho más? Para exprimir al máximo la experiencia algarvía he aquí 16 paradas imprescindibles que debe vivir todo viajero en la región.

 

1. Alcoutim y su tirolina transfronteriza. Alcoutim es un encantador pueblo blanco situado a orillas del Guadiana, que ofrece una experiencia única en el mundo: su tirolina transfronteriza, que permite saltar de España a Portugal a toda velocidad colgando sobre el río. Un trayecto aéreo de 720 metros de longitud, a una velocidad de entre 70 y 80 kilómetros por hora, que sobrevuela el bello paisaje que une Sanlúcar de Guadiana y la ciudad algarvía de Alcoutim. Una vez allí, pasear por su playa fluvial, visitar su castillo y sus ruinas romanas situadas entre tranquilas callejuelas y plazas empedradas, o dar un paseo en barco, servirán de perfecto colofón para esta experiencia adrenalítica.

 

2. Fauna y flora en Castro Marim. Junto a la desembocadura del río Guadiana se encuentra la Reserva Natural de Sapal de Castro Marim y Vila Real de San Antonio, la primera en ser catalogada de Portugal y de visita obligada en el Algarve. Hábitat natural para 400 tipos de plantas, 153 especies de aves como flamencos, cigüeñas o patas rojas, así como para animales de todas las especies. Pantanos, salinas, arenales de piedra roja, junto a los viñedos y almendros de las zonas altas, dibujan el paisaje de una de las principales zonas húmedas de todo Portugal.

 

3. Vila Real de Santo Antonio. Otro plan 100% recomendable es perderse por el centro peatonal de Vila Real de Santo Antonio, proyectado y construido por célebre Marqués de Pombal después del gran terremoto que azotó la ciudad en 1755. Esta antigua aldea de pescadores cuenta además con preciosas playas y un casco histórico lleno de plazas, restaurantes, cafés o tiendas de textiles con mucho encanto.

 

4. En barco hasta la isla de Tavira. Tavira es la joya ribereña del Algarve y una parada imperdible en la región, pues resume todo su encanto y espíritu más auténtico. Como parte ineludible del recorrido por Tavira está la visita a su Ilha de Tavira, un paraíso de agua cristalina y arena blanca que hace realidad los sueños playeros de todo viajero. Se accede en barco, tras un trayecto de apenas 2 kilómetros, después del cual esperan algunas de las más paradisíacas playas de la región: Praia da Terra Estreita, la Praia do Barril y la Praia do Homem Nu, una playa salvaje, desierta y naturista.

 

5. Olhão, el pueblo del marisco. Este bonito pueblo de pescadores es la “capital del marisco” en la región. No en vano, cada mes de agosto acoge el Festival del Marisco, fiesta popular que se celebra durante casi una semana junto a la Ría Formosa, con espectáculos musicales, artesanía, y, cómo no, excelente marisco cocinado según recetas tradicionales.

 

6. Sierra adentro, en São Brás de Alportel. La montaña forma también un papel muy importante en el paisaje del Algarve, siendo uno de sus grandes exponentes São Brás de Alportel, un pintoresco pueblo serrano. Una caminata o un paseo en bicicleta de montaña son una forma perfecta de adentrarse en la cara más agreste y serpenteante de la región, entre bosques y riachuelos. Desde los miradores se pueden además disfrutar de unas bonitas vistas del mar.

 

7. La noche blanca de Loulé. Cada año, a finales de agosto, el pueblo amurallado de Loulé acoge la Noite Branca. Una fiesta única y pionera en Portugal con la que se despide al verano que se va. En ella, lugareños y visitantes se visten de blanco y decoran el pueblo del mismo color. Un día de fiesta en la calle en la que se suceden espectáculos de baile, música o gastronomía.

 

8. Faro y su isla desierta. La capital del Algarve, Faro, es un importante centro comercial, artístico y cultural de la región y un paseo Vila Adentro, su precioso y bien conservado casco histórico, es un imprescindible para comprender la historia de la región y admirar algunos de sus más representativos vestigios arquitectónicos, como las murallas o catedral. Pero Faro ofrece más, un pequeño paraíso para muchos, de paso en la capital, desconocido. Y es que cogiendo un bote y cruzando al otro lado de la ría se accede a la preciosa y tranquila Ilha Deserta, un must see para amantes del relax y las playas vírgenes.

 

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9. Playa de Falésia: la preferida por los viajeros. Cerca de Albufeira se encuentra la playa que posiblemente levanta más pasiones entre los viajeros en el Algarve. Praia Falésia, habitual en los ranking de mejores playas del mundo, es un inmenso arenal de casi 6 kilómetros resguardado por escarpados acantilados de colores rojizos y ocres. Una paleta cromática que se intensifica, más si cabe, durante el atardecer. Todo un espectáculo que no hay que perderse.

 

10. El castillo de Silves: único en su estilo. La pintoresca ciudad de Silves se extiende desde la sierra hasta el mar, dejando a su paso un álbum de paisajes rurales entre naranjos. El castillo de Silves es uno de los monumentos más visitados de todo Algarve. En la cima de una colina y sobre las aguas del río Arade, es el mejor ejemplo de arquitectura militar islámica de todo Portugal. En perfecto estado de conservación, desde sus almenas es posible contemplar unas preciosas vistas de la ciudad.

 

11. Lagoa y su cueva sobre el mar. En los alrededores de Lagoa se encuentran algunos de los paisajes más hermosos y sorprendentes de todo el Algarve. Benagil es uno de ellos. Desde su playa, nadando o en barca, es posible llegar hasta su increíble cueva, una rareza natural, mágica y misteriosa, como pocas en el mundo. Darse un baño en sus cristalinas aguas mientras los rayos de sol se filtran por las grietas del techo es una experiencia casi mística.

 

12. Portimão a todo gas. El Autódromo Internacional de Algarve, circuito de referencia en Europa por ser uno de los más modernos, es perfecto para una divertida jornada de carreras entre amigos o en familia. Después de liberar adrenalina a toda velocidad a pie de asfalto, nada como recargar energías y relajarse en la impresionante Praia da Rocha. Una de las más fotografiadas y visitadas de Algarve, con dorados arenales, acantilados rojizos y la pequeña Fortaleza da Santa Catarina.

 

13. Lagos y sus monumentos naturales. Situado en una gran bahía, Lagos cuenta con dos monumentos naturales de impresión. Por un lado, la Praia de Dona Ana, una de la más bonitas y famosas de la región, considerada entre las mejores del mundo. Protegida bajo las paredes de los acantilados y entre impresionantes rocas talladas por el tiempo, este paraíso de aguas cristalinas y arena dorada es perfecto para disfrutar de un formidable día de sol y relax. También destaca la Ponta da Piedade, a la que se puede acceder a pie bajando las escaleras junto al faro del mismo nombre, o en bote desde la marina de Lagos.

 

14. El techo del Algarve. La sierra de Monchique invita a la aventura y a perderse entre sus bosques de alcornoques y robles. Muy recomendable dedicar una jornada para explorar la riqueza natural de la zona y descubrir aldeas, costumbres y rincones escondidos, como Foia, con sus 902 metros de altura, el punto más alto del Algarve. El lugar donde contemplar el Algarve en toda su magnitud, con unas impresionantes vistas que se extienden hasta el Cabo de San Vicente, por un lado, y por el otro, hasta Faro y las serranías.

 

15. El fin del mundo. Muy cerca del encantador pueblo de Vila do Bispo se encuentra la Ponta de Sagres, un sorprendente paraje natural elevado entre acantilados que ofrece unas preciosas vistas de toda la costa vicentina. Para rematar el día, desde el próximo Cabo San Vicente, el punto más occidental de Europa y fin del mundo en la Antigüedad, se puede contemplar unos de los mejores atardeceres del mundo bajo una postal de acantilados y calas mágicas.

 

16. Aljezur: meca del surf. Los amantes del surf de toda Europa encuentran cada año su destino soñado en la costa de Aljezur. Con sus aguas salvajes y olas rompiendo contra los acantilados, éste es un escenario ideal para hacer bodyboard y surf. Sus playas vírgenes y agrestes como las de Arrifana, Amado y Bordeira, son auténticas joyas de la naturaleza muy frecuentadas por los amantes del surf.