Eco-Viajes

Angra do Heroísmo (Terceira, Azores)

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, la capital de la isla portuguesa de Terceira, en las Azores, fue lugar de paso de navegantes llegados de Europa, Asia y América, crisol de culturas que se reflejan en sus coloridas calles.

Panorámica de Angra do Heroísmo desde el Monte do Brasil
Panorámica de Angra do Heroísmo desde el Monte do Brasil

Los escritos más antiguos hablan de que los primeros pobladores llegaron a finales del siglo XV a esta isla que recibió el nombre de Terceira por el número de orden en el que fue descubierta. El infante Don Enrique autorizó a Jácome de Bruges a colonizar esas tierras en medio del Atlántico. Praia fue la primera localidad en levantarse, pero gracias a su enclave privilegiado, Angra do Heroísmo pronto se convirtió en capital de Terceira.Igreja da Misericórdia

Los primeros pobladores descubrieron en su territorio, una bahía natural entre dos colinas, las características necesarias para que, al abrigo de los vientos, pudieran atracar barcos y carabelas, y un importante valor estratégico, la ciudad podía ser defendida por ambos lados, gracias a las fortalezas de São Sebastião y São Filipe -una de las mayores fortalezas atlánticas-. Este enclave de excepción convirtió pronto a Angra do Heroísmo en lugar de paso y en uno de los puertos de intercambio más importantes en las rutas comerciales con las Indias. En su Porto das Pipas atracaban naves cargadas de oro y plata procedentes de las Américas, y barcos de especias y tesoros llegados de Oriente.

Esta ciudad de fachadas coloridas Patrimonio de la Humanidad conserva su estructura prácticamente intacta. Quien recorre sus calles descubre su primitivo trazado siguiendo las reglas del racional urbanismo del Renacimiento, una perfecta malla reticular que fue creciendo de acuerdo con las necesidades del puerto y que la convirtió en la primera ciudad moderna del Atlántico. A pesar del terremoto que la asoló en 1980, apenas ha sufrido modificaciones desde el siglo XVI, hasta el punto de que en los folletos y libros continúa utilizándose un grabado de finales del ese siglo.

Pero si algo marcó la identidad de Angra -sus casas, el arte y las costumbres- fueron los días de navegación y la llegada continua de navíos procedentes de los cuatro puntos cardinales. Las coloridas molduras de las ventanas recuerdan las casas brasileñas, pero también remiten al viajero a Oporto o a la Extremadura de los descubridores.Outeiro da Memória

Son paradas imprescindibles los conventos, monasterios, iglesias y catedrales que salpican el paisaje urbano de campanarios -las iglesias da Misericórdia y da Conceiçao, los conventos de São Francisco, actual museo de la ciudad, São Gonçalo, da Esperança...- Los ejemplos de arquitectura civil, como el Palácio Bettencourt, una muestra perfecta de arquitectura barroca, el antiguo palacio episcopal o el conjunto de edificios originarios de los siglos XVIII y XIX, que recuerdan a las casas coloniales de la brasileña Salvador de Bahía -ciudad hermanada con Angra-, son especialmente llamativos. Desde el jardín botánico, donde hay especies de todos los rincones del mundo, se llega hasta el Outeiro da Memória -la Colina de la Memoria- rematado por un monumento conmemorativo de la presencia de Pedro IV en la isla. Tampoco debe perderse el turista las dos fortalezas, la de São Sebastião, convertida en “pousada”, y la de São Filipe o São João Baptista, levantada sobre el Monte do Brasil.


Monte do Brasil. Una mención aparte merece el Monte do Brasil, un volcán extinto sobre el que se construyó el primer castillo de la ciudad. Un parque forestal en plena ciudad con unas vistas privilegiadas del pintoresco perfil de Angra. La ruta de senderismo por el Monte do Brasil aparece marcada en las guías de la isla como fácil y tiene una duración aproximada de dos horas y media -son 7,5 kilómetros-. El sendero conduce hasta el punto más alto, el Pico de la Antorcha, desde el que se de las vistas de la ciudad y la bahía y donde reponer fuerzas la zona de picnic. La siguiente parada imprescindible en el camino es el Forte da Quebrada -restos del fuerte- y más adelante, el punto observación de ballenas.



COMER

O Chico (Rua São João, 7) es una casa de comidas donde los comensales son, mayoritariamente, habitantes de Terceira. El plato del día incluye pan, sopa, un plato principal, bebida y café por 6,5€.

Casa do Peixe (Estrada Gaspar Corte Real | Jardim dos Corte-Reais) es el restaurante mejor situado de la ciudad. Desde sus ventanas se ve el mar y el Monte do Brasil. El marisco y el pescado son sus especialidades. Precio medio: 15€.

Coffee House California (Rua São João, 28) es el restaurante para público joven de Angra, perfecto cuando se viaja con hijos. Hamburguesas y sandwich para contentar a niños y adolescentes. Precio medio: 10€.

Beira Mar es, sin duda, el mejor restaurante de la isla de Terceira. Está situado a pocos kilómetros de Angra do Heroísmo, en el puerto pesquero de São Mateus da Calheta. Su especialidad es el pescado a la brasa y el marisco. También tiene las mejores lapas de la isla y unos calamares-”lulas”-, muy recomendables. Precio medio: 20€.



DORMIR

Angra Marina (Porto de Pipas) un hotel de nueva construcción con vistas al mar. No hay problema porque todas las habitaciones está orientadas al océano.

Angra Garden Hotel (Praça Velha) está situado en un edificio histórico en medio de la ciudad, y rodeado del jardín botánico.

Hotel do Caracol (Estrada Regional Nº 1, Silveira) está situado a pocos kilómetros de Angra do Heroísmo. Lo mejor, su terraza con piscinas y vistas al océano Atlántico.

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